Declaració íntegra de la Presidenta de Memòria de Mallorca al Tribunal

Febrer 3rd, 2012

1.    ¿A que asociación de Memoria Histórica pertenece?

Associació per la Recuperació de la Memòria Històrica de Mallorca. Cuando presentamos la denuncia, actualmente y desde hace dos años, cambiamos la denominación en asamblea de socios por la de Associació Memòria de Mallorca.

2.    Esta asociación presentó denuncia el 15 de diciembre del 2006

Sí, es correcto

3.    ¿Está firmada por usted?

Sí, está firmada por mí

4.    ¿Qué delitos se denuncian?

Detención ilegal y desaparición forzada como delitos de lesa humanidad

5.    ¿De cuántas desapariciones daban cuenta?

En aquellas fechas atendíamos las solicitudes de búsqueda de 86 casos de desaparición forzada solicitadas por sus familias, por lo que presentamos 86 casos que eran los que teníamos investigados. Actualmente podemos documentar 1.600 víctimas, solamente en la isla de Mallorca,  

6.    ¿Qué hechos ponen en conocimiento en al denuncia?

Con un informe histórico documentado y contrastado por reconocidos historiadores de Mallorca,

- que los delitos denunciados fueron consecuencia directa del golpe de estado contra el gobierno legal y democrático de la II República;

- que la represión perpetrada por los golpistas fue planificada y sistemática y contra la población civil, empezando el 19 de julio del 36, fecha en que en la isla se proclamó el bando de guerra.

- que la isla quedo controlada por los golpistas desde el primer momento.

- que la población estaba desarmada y que las detenciones, asesinatos, ejecuciones, parodias de consejos de guerra y desapariciones fueron planificadas, sistemáticas y masivas, con lista preconcebidas empezando el mismo día 19 de julio.

Además de un informe jurídico constatando el carácter permanente de las desapariciones forzadas como  delitos de lesa humanidad y la imprescriptibilidad de dichos delitos.

Una relación de las victimes con los datos que disponíamos en aquella fecha y finalmente la petición de auxilio para encontrar las víctimas desaparecidas, la investigación de los hechos y la determinación de las responsabilidades penales  y  satisfacción de las civiles a que hubiere lugar. 

7.    Por qué denuncian estos hechos que eran tan antiguos?

Durante los 40 años de dictadura no se podía hablar, no había libertades ni derechos y mucho menos para las víctimas franquistas. Durante los primeros años de la democracia, precisamente por el largo periodo de 40 años de dictadura, muchas de las victimes creían que no tenían derecho. La generación de los nietos empezamos a saber que sí lo teníamos y empezamos a investigar. El proceso sufrió un retroceso a consecuencia del golpe de estado del 23 de febrero de 1981; poco a poco pero seguimos investigando y afianzándonos en que sí teníamos derecho a saber y el derecho a acceder a la justicia. En el caso de Mallorca y mi asociación, un grupo de personas, familiares de víctimas, historiadores y juristas trabajábamos en los casos de desapariciones forzadas en la isla, decidimos, antes de constituirnos como asociación, convocar una reunión con familiares de víctimas desaparecidas, una reunión privada en la que pretendíamos informarlos sobre sus derechos pero finalmente fueron ellos los que tomaron la palabra y relataron por primera vez las terribles historias que vivieron y su actual indefensión ante ellas. A partir de esta reunión, que está grabada, los allí presentes tuvimos bien claro que no sólo era su derecho denunciar sino y también nuestra obligación. Esto sucedió a finales de 2005. En febrero de 2006 constituimos la asociación y empezamos a elaborar la denuncia que finalmente pusimos a finales de ese mismo año, en la Audiencia Nacional, ya que había investigado delitos semejantes en Chile y Argentina; este hecho nos llenó de esperanza.

En el caso de desapariciones forzadas, son delitos permanentes, por lo tanto actuales.

8.    ¿Esta denuncia fue ratificada por usted?

Sí, efectivamente, y ampliada con 108 casos más de desapariciones forzadas, la mayoría de la comarca de Manacor.

9.    ¿Puede exponer su caso personal?

Mi abuelo y su cuñado, padre y tio respectivamente de mi madre, fueron detenidos durante los primeros meses del golpe de Estado; presos durante aproximadamente 6 meses; trasladados desde la prisión del pueblo donde vivían a la prisión “Estaciones”, conocida popularmente como Can Mir. Mi madre, una niña de 11 o 12 años, les llevaba comida y ropa limpia a la prisión, cuando los responsables de la prisión lo permitían. Eran civiles,  mi abuelo era un sindicalista de una sociedad llamada precisamente “La Justicia”, fundador y vicepresidente de la agrupación socialista de Inca, su pueblo natal. Un día de primavera del año 37, a mi madre, al llevarle la  comida,  le dijeron que lo habían puesto en libertad. Ella y mi abuela, acompañadas de otros familiares de víctimas, preguntaban y preguntaban… La respuesta de las autoridades (militares y Falange) fue que era un rojo cobarde que había huido a la zona roja, Barcelona o Menorca, o probablemente las había abandonado por otra mujer.

Mi abuelo y el tio de mi madre fueron víctimas de desaparición forzosa, víctimas de sacas de prisión. Testimonios nos cuentan que en Can Mir era habitual, día si y día no, llamar a los presos de noche y decirles que les ponían en libertad, pero salían maniatados y no les dejaban recoger sus pertenencias. Sabían donde iban, se despedían de sus compañeros, algunos vivos aún hoy y nos lo cuentan. Les decían: compañeros, no nos olvidéis. Fuera los esperaban fuerzas paramilitares de Falange que los llevaban directamente a la muerte.

Las autoridades negaban las desapariciones a las familias y las dejaban fuera del amparo de la ley.

Mi abuela preguntó hasta su muerte. Mi madre, con 87 años, continúa preguntando, y yo seguiré haciéndolo, porque tengo, tenemos,  en un estado de derecho,  derecho a saber.

Mi abuela cerró definitivamente sus heridas con su muerte, mi madre tiene 87 años y yo pretendo que pueda hacerlo con la Verdad, la Justicia y la Reparación. Creo firmemente que es la única manera de poder hacerlo.

10. ¿Se personaron con abogado y procurador?

Sí.

11. ¿Tiene constancia de investigación por parte de las autoridades?

No. La constancia que tengo es que no ha existido ni existe tal investigación

12. ¿Informaron los abogados deque se trataba de delitos prescritos y muertos?

No, al contrario, siempre hemos sabido que las desapariciones forzadas son una de las más graves violaciones contra los derechos humanos y que no prescriben, que son también victimas sus familiares, y que la angustia, la indefensión e inseguridad que padecen está contemplada como tortura por los tribunales internacionales y también estatales, y yo, que no soy jurista, afirmo que su dolor y sufrimiento tampoco prescriben, va transmitiéndose de generación en generación. Con este proceso se están abriendo nuevas heridas a las generaciones actuales y a las futuras. Va a ser muy difícil que las víctimas del franquismo vuelvan a confiar en la Justicia

13. ¿Presentaron queja?

Sí, al Consejo general del poder judicial

14.¿Por qué era la queja?

Por dilación.

15. ¿Por delitos de desaparición forzada de lesa humanidad?

Sí,  por esos delitos denunciamos.

16. ¿Cómo acabó?

El Consejo general del poder judicial nos contestó diciendo que no había habido tal dilación.

Preguntes de l’acusació:

1.    Dice que los delitos denunciados fueron consecuencia del golpe contra la forma de gobierno, pero ustedes no lo denuncian.

La denuncia es por desaparición forzada, que constatamos con un informe histórico en el que se exponen estos hechos.

2.    No le pido esto, ¿denuncian o no el delito contra la forma de gobierno?

No, pero sí lo ponemos en conocimiento a la administración de justicia con la denuncia.

3.    ¿Han recibido subvenciones de la administración pública?

En dos proyectos. El dinero recibido ha sido única y exclusivamente para pagar las nóminas de 3 becarios que cada día catalogan y fotografían las causas franquistas en el Juzgado Togado Militar de las islas, y otra parte para pagar los servicios de un profesional de la psicología para atender a las víctimas del franquismo que han sufrido graves violaciones contra los derechos humanos, y no tienen este servicio especifico actualmente, ni tampoco lo han tenido nunca. 

Declaracions de la presidenta de Memòria de Mallorca al tribunal que jutja en Garzón

Febrer 2nd, 2012

JULIO M. LÁZARO (El País, 2 de febrer 2012)

…La siguiente testigo, María Antonia Oliver París, de la asociación Memoria de Mallorca, ha dicho que no conoce al juez Baltasar Garzón. Su asociación presentó una denuncia el 15 de diciembre de 2006, que contenía una relación de víctimas de Mallorca, con un informe histórico de la represión contra la población civil.

La testigo ha explicado que en Mallorca la represión comenzó al día siguiente del levantamiento militar, el 19 de julio de 1936. “Comenzaron con listas preconcebidas las ejecuciones, los asesinatos, las desapariciones…” Su asociación pidió auxilio para encontrar a las personas desaparecidas. Tienen constancia de 3.000 asesinados “que no murieron en combate”. Su asociación tiene documentadas 1.600 personas asesinadas en la isla y más de 50 fosas.

María Antonia Oliver ha relatado que es nieta de una persona desaparecida. “Mi madre, de 87 años, es hija de esa persona. Mi abuela murió y lo que pretendo es que mi madre pueda cerrar las heridas con la verdad y la justicia”.

“Mi madre le llevaba la comida y un día de la primavera del 1937, le dijeron que lo habían puesto en libertad. Pero en una saca de la prisión, los sacaron maniatados y se los llevaron. Sabía dónde iba. Les esperaba una fuerza armada y Falange y les llevaron directamente a la muerte”, siguió al testigo. “Mi abuela y mi madre no lo vieron nunca muerto. Las dijeron que era un rojo y un cobarde, que habría huido con otra mujer y les habría abandonado”.

La testigo concluyó diciendo que si su asociación utilizó la expresión “crímenes contra la Humanidad” en la denuncia es porque siempre han estado asesorados de abogados, que les dijeron que en Argentina y Chile habían salido adelante las investigaciones por ese delito de crímenes contra la Humanidad.

EFE (Público, 2 de febrer 2012)

…En la misma línea fue el testimonio de María Antonia Oliver París, que señaló que en su denuncia presentada en la Audiencia Nacional el 15 de diciembre de 2006 expusieron “la represión que se ejercía contra el Gobierno legal y democrático de la República”.

Preguntada por el abogado de Garzón, Gonzalo Martínez-Fresneda, sobre qué les motivó a denunciar, Oliver París dijo que la mayoría de los familiares de los desaparecidos se educó en dictadura, y que “las víctimas no sabían que tenían este derecho”. “Pero los nietos, que sí que sabemos que tenemos ese derecho, empezamos a pensar que teníamos el derecho y el deber de denunciarlo”, añadió.

María Antonia Oliver afirmó que “los delitos no prescriben” y que “su dolor y sufrimiento es permanente”. Además, destacó que en su asociación actualmente han contabilizado 1.600 personas desaparecidas en Mallorca.

Martínez-Fresneda le ha preguntado por qué calificaron en su denuncia los hechos de “detención ilegal y desaparición forzada” como crímenes de lesa humanidad, a lo que ésta explicó que comprobaron que crímenes similares se habían investigado en otros países como Argentina y Chile.

EUROPA PRESS (2 de febrer 2012)

…La segunda testigo que compareció hoy en la vista, que apenas llegó a la media hora de duración en total, fue la representante de la Asociación Memoria de Mallorca María Antonia Oliver, quien también firmó una de las denuncias que llegaron en diciembre de 2006 a la Audiencia Nacional junto con otra miembro de la asociación que es profesora de Derecho en la Universidad de la Isla.

En su denuncia, acompañada de un informe histórico sobre la represión sobre civiles en la isla tras el golpe de Estado de 1936, esta asociación aportó una relación de victimas, que según sus investigaciones llegaron a los 1.600 ejecutados. Oliver ha defendido que en Mallorca “no hubo conflicto armado” porque el control de los sublevados fue absoluto desde el primer momento”, y ha estimado en 50 las fosas localizadas en la isla. “Soy nieta de una persona desaparecida.”, ha afirmado Oliver, para iniciar el relato de la desaparición de su abuelo y el hermano de éste tras permanecer seis meses en prisión.

En la primavera de 1937 informaron a las familias de que habían sido puestos en libertad, pero todos sabían que fueron víctimas de una “saca”. “Mi abuela murió y cerro sus heridas con la muerte, quiero que mi madre, que tiene 87 años, las cierre antes de morir con la verdad y la reparación”, ha afirmado esta testigo, tras señalar que cuando sus familiares iban a preguntar por el paradero de su abuelo las autoridades les decía que “los rojos son unos cobardes ” y seguramente habrían huido de la isla o “abandonado por otra mujer”.

La asociación de Memoria de Mallorca se constituyó en 2006, y según Oliver fue a partir de entonces cuando comenzaron a trabajar con juristas e historiadores “y a pensar que teníamos el deber de denunciar”. Ha explicado que presentaron la denuncia en la Audiencia nacional “porque nos llenó de esperanza que ya se estaban investigando crímenes similares contra la humanidad, los de Argentina y Chile”.

Revista Temps de la Memòria n.20, gener 2012

Febrer 1st, 2012

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Gener 31st, 2012

Dijous 9 de febrer a les 7, plaça d’Espanya.

Gener 31st, 2012

Companyes i companys, 

Com a col·lectiu que defensa els Drets Humans, denunciam públicament el Tribunal Suprem per seguir amb el procés contra el jutge Baltasar Garzón per haver volgut aplicar, en el cas de les víctimes del franquisme, les normes bàsiques de la Justícia: la lluita contra la impunitat i l’emparo i protecció a les víctimes. 

Els magistrats de l’alt tribunal són coneixedors de les lleis, tant nacionals com internacionals,  saben que l’admissió a tràmit de les denúncies presentades per crims contra la humanitat s’ajustava a dret. Per tant, són ells els qui ara mateix estan prevaricant acusant al jutge Baltasar Garzón per haver volgut investigar els crims i criminals franquistes. 

Davant aquests greus fets que posen en evidència l’Estat de Dret i la Democràcia actual, us convocam a tots i totes a la concentració que es celebrarà el proper dia 9 de febrer, a les 19 hores, a la Plaça d’Espanya de Palma

Us demanam solidaritat amb les víctimes del franquisme, la vostra assistència 

i la màxima difusió a la convocatòria.  

Gràcies com sempre pel vostre suport. 

Salut i Memòria 

Memòria de Mallorca 

Los nietos

Gener 30th, 2012

MANUEL VICENT (El País, 29 de gener 2012)

Tienen menos de 30 años. Nacieron cuando Franco ya había muerto. Para unos era solo el nombre de un fantasma que se pronunciaba con un rencor envasado en la sobremesa familiar; para otros ni siquiera eso, un par de líneas en la asignatura de Historia. Son los nietos del desastre de la guerra civil. Durante la primera etapa de la Transición todavía jugaban con muñecas, iban al parque con patines y adornaban con pegatinas de Snoopy las tapas de sus cuadernos. Después comenzaron a oír por todas partes que en España la salida de la dictadura había sido una obra maestra de la democracia y que el resto del mundo admiraba ese milagro. Sus padres, si eran de izquierdas, callaban, lo daban por bueno; si eran de derechas, lo celebraban como una conquista propia; pero algunos maestros explicaron a estos jóvenes que la Transición tan modélica solo había sido un pacto tácito entre dos miedos. Muerto el dictador, la derecha creía que los comunistas tenían minadas todas las alcantarillas de la sociedad; en cambio, la izquierda temía que los militares podían levantarse cualquier día para plancharla de nuevo. Se produjo un difícil equilibrio entre las dos fuerzas contrarias, cada una con las heridas del pasado abiertas todavía. Ambos bandos se neutralizaron mutuamente con un deseo inapelable: todo menos matarse otra vez, cualquier engendro político es preferible a otra tragedia. La izquierda sumida en un complejo de Estocolmo cedió mucho más en este equilibrio inestable. Las cunetas y barrancos estaban llenos de ejecutados que lucharon en el bando republicano. Desde la postguerra sus hijos no habían osado romper el silencio al que fueron obligados ni habían logrado sacudirse el terror de encima, pero habían conquistado derechos y amnistías, escaños en el Parlamento e incluso el poder en el Gobierno. Hay que dejarlo correr, dijeron. Pero los nietos de la izquierda, que no conocieron la dictadura, no se sienten obligados por el subconsciente a agradecer nada. Quieren que sus antepasados enterrados en barrancos y cunetas sean exhumados con honor para que sus almas reposen en paz y no vaguen como una sombra negra sobre la memoria colectiva. No se trata de política. Es solo una moral: están representando sin complejos la tragedia de Antígona.

Associació memòria de Mallorca. CONVOCATÒRIA D’ASSEMBLEA GENERAL ORDINÀRIA

Gener 27th, 2012

Benvolgudes companyes i benvolguts companys,

D’acord amb el que marquen els nostres Estatuts, es convoca la VI Assemblea General.

Data: 25 de febrer de 2012

Lloc: Can Alcover,  a Palma (Carrer de Sant Alonso, 24.) 

Hora: A les 10 en primera convocatòria i a les 11 en segona

Ordre del dia:

1.   Lectura i aprovació de l’acta de l’assemblea anterior.

2.   Memòria 2011-2012.

3.   Processos judicials.

4.   Projectes assolits i projectes en procés.  

5.   Aprovació càrrecs 2012-2014.

6.   Precs i preguntes.

Aprofitam per recordar-vos que podeu ingressar la quota anual de socis 2012 al compte corrent 2100 0649 88 0200158445 de la Caixa,  indicant el vostre nom i el concepte, o si ho preferiu abonar-la el dia 25 de febrer a la mateixa Assemblea.

Gràcies pel vostre suport i fins aviat.

Salut i Memòria!!

Maria Antònia Oliver París. Presidenta Associació Memòria de Mallorca. Palma, 25 de gener de 2012.

Gener 26th, 2012

La espera de las víctimas. Hablan familiares de los represaliados durante el franquismo que declararán en el juicio contra Garzón. La impunidad de los crímenes sigue pendiente desde la Transición

Gener 22nd, 2012

ELENA HERRERA (Público, 22 de gener 2012)

Insisten en que no les mueve la venganza, tampoco el rencor. Lo que pretenden es limpiar el nombre de sus padres o abuelos, darles un enterramiento digno para tener un lugar en el que poder llorarles. E invertir los papeles: que los suyos dejen de ser los miserables y sus asesinos los héroes a los ojos de la Justicia y de la historia.

Aseguran no estar cansados, a pesar de que todos llevan años luchando contra el olvido y buscando la dignificación pública de sus familiares, represaliados por Franco. Son los hijos y los nietos de los que perdieron la Guerra Civil y el próximo mes de febrero declararán como testigos en la causa abierta contra el juez Baltasar Garzón por declararse competente para investigar los crímenes del franquismo.

Manuel Muñoz Frías. Hijo y hermano de represaliados

Al padre de Manuel Muñoz Frías, Miguel Muñoz Aguilar, no le sirvió de mucho, al poco de estallar la guerra, acudir a la plaza de su pueblo, Comares (Málaga), a auxiliar a una vecina que le había dicho que “unos republicanos habían apresado a los señoritos del pueblo”. Se plantó allí y dijo que mientras él fuera responsable político (era secretario local del PSOE y de la UGT) “en Comares no se mataba a nadie”. Miguel, campesino de profesión, fue fusilado meses después, el ocho de marzo de 1937 y enterrado en una fosa común de la que todavía no ha podido ser rescatado. Este pasaje es el primero que cuenta Manuel, de 80 años, cuando se le pregunta por la historia de su vida.

“El franquismo destrozó a mi familia. A mi padre le habían recomendado que se fuera del pueblo, pero no quiso. Una noche la Guardia Civil vino a buscarlo, lo sacaron de la cama, le ataron las manos con un alambre y se lo llevaron. Un tribunal militar le condenó a muerte dos días después… y lo fusilaron. Me quedé sin padre con 6 años y éramos siete hermanos”, cuenta Manuel, que en febrero declarará como testigo del juicio contra Garzón en el Supremo. “A los pocos días los falangistas volvieron a casa y se llevaron a mi hermano Miguel para que luchara en el bando de los asesinos de nuestro padre. Desertó, pero le cazaron. Lo mandaron a campos de concentración de Ávila y Sevilla, lo reventaron a palizas… Murió el 4 de julio de 1940. Nos enteramos porque alguien nos hizo llegar una bolsita con sus enseres: un peine, una pastilla de jabón, un bote de pasta de dientes”, recuerda.

Pero la desdicha de Manuel y su familia no acabó ahí. “También vinieron a por mi madre. La Guardia Civil llegó un día a una finca en la que vivíamos entonces y se la llevaron a rastras, con las manos atadas. Estuvo en la cárcel dos o tres meses. No le dieron ninguna explicación. Nosotros quedamos desamparados”.

Cuando salió de prisión, la familia decidió emigrar a la capital, Málaga, para intentar deshacerse de un estigma, el de ser una familia de izquierdas, con el que era difícil de vivir en el pueblo. Pero en Málaga también llevaron “una vida terrible”, cuenta Manuel. “Mis hermanos y yo comíamos las sobras de comida que mi madre se echaba al bolsillo en un hotel en el que trabajaba limpiando: un trozo de filete, un mendrugo de pan, una fruta… hasta que el jefe del hotel se enteró y le empezó a regalar comida para que mi madre nos alimentara . Eso lo cuento para se sepa que también había gente buena”, relata Manuel con la voz entrecortada.

Otro de sus hermanos, Juan, decidió cuando tenía 16 años ir a luchar en el bando republicano. “Lo dimos por muerto y, 20 años después, ya en los cincuenta, llegó una carta diciendo que estaba vivo. Mi madre se desvaneció″, recuerda Manuel. Juan se había ido de España en 1939, estuvo en el maquis francés y luchó contra el nazismo en la resistencia. No pudo regresar a España hasta que llegó la democracia.

“Cuando empezamos a crecer nos dimos cuenta de por qué éramos unos desgraciados. Tardé años en darme cuenta de que un canalla, un terrorista, había decidido que miles de niños se quedaran huérfanos, como yo, y miles de mujeres viudas, como mi madre”, relata.

Manuel, bregado durante su juventud y madurez en las luchas vecinales y sindicales, ha dedicado los últimos de su vida a la recuperación de la dignidad de su familia. Al juicio acudirá con un maletín en el que guarda con mimo la documentación que acredita “todo el sufrimiento” de su vida. “No nos anima el deseo de venganza, pero llevamos 33 años esperando y ahora van a procesar al único magistrado que se ha interesado en mi historia. No es justo”, lamenta.

Mª Antònia Oliver París. Nieta de fusilado

El abuelo de María Antònia Oliver París, Andreu París, fue detenido en agosto de 1936. Meses antes, cuenta María Antònia, había firmado la constitución de la agrupación socialista de Inca (Mallorca). “Primero estuvo preso en su pueblo y después en Mallorca. Mi madre, que se había traslado a vivir a la capital a casa de unos familiares, era la encargada de llevarle la comida. Era un niña, tenía 12 años, pero iba a la prisión un día sí y otro no. Al principio de la primavera, en marzo de 1937, el centinela le dijo que no volviera, que lo habían puesto en libertad”, relata María Antònia, que el próximo dos de febrero también declarará como testigo en la causa abierta contra Garzón.

En aquella época, cuenta la nieta de Andreu, era habitual que dijeran a los familiares que habían soltado a los suyos, pero no era verdad. Era lo que se conocía como las sacas. “Por la noche llamaban a un grupo de presos, algunos falangistas los recogían y se los llevaban para matarlos”, explica. María Antònia cree que su abuelo fue asesinado en la tapia de la iglesia de Santa Creu, en Porreres (Mallorca). No tiene ningún documento que lo acredite porque eran muertes de las que no hay constatación oficial, pero lleva años recabando testimonios de vecinos de Porreres que así lo atestiguan.

“Mi madre y mi abuela acudieron a diversas administraciones para preguntar dónde estaba mi abuelo. Nunca les dijeron nada. Al final, sólo pedía que le dieran su cuerpo”. Pero al dolor de la muerte del padre, se unió el del estigma de ser una familia de izquierdas. “Eran rojos y no tenían derecho a nada, ni lo tuvieron nunca. Mi abuela nunca cobró una pensión de viudedad, era la marginación total”, relata la nieta. En su casa, recuerda, siempre se habló de la historia de su abuelo pero, conforme fue creciendo, se dio cuenta de que tendría que ser ella la que se encargara de recuperar sus restos e investigar lo sucedido. Por ello, decidió, primero, impulsar la asociación Memòria de Mallorca y, después, acudir a la Audiencia Nacional. “Cuando vimos que la Audiencia Nacional era capaz de investigar los crímenes de la dictadura argentina nos llenamos de esperanza. Pensamos que era imposible que nos amparara a nosotros, los hijos y los nietos de los desaparecidos en la Guerra Civil”.

Ahora, con Garzón a punto de sentarse en el banquillo por declararse competente para investigar crímenes como el de su abuelo, María Antònia siente que, de nuevo, han perdido “los de siempre”. “Este proceso abre nuevas heridas, porque el dolor es algo que no prescribe, que pasa de generación en generación”, denuncia. Agotadas ya todas las opciones en España, la nieta de Andreu París ha ido a buscar justicia para su abuelo y para otros represaliados de Mallorca al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo. Porque, si algo tiene claro, es que está dispuesta a luchar “hasta el final”.

Olga Alcega. Nieta de fusilado

Olga Alcega no llegó a conocer a su abuelo Antonio Alcega Lázaro, fusilado el dos de septiembre de 1936 en Magallón (Zaragoza) por un grupo de falangistas, pero ha dedicado gran parte de su vida a recuperar su cuerpo y su memoria. Comenzó a buscar a finales de los setenta, de la mano de su padre. Pero el intento de golpe de Estado de Tejero, el 23 de febrero de 1981, volvió a meter el miedo en el cuerpo de la gente. “Se dejó de buscar, volvió el silencio… ¡Han sido siempre tantos los muros que nos han puesto!”, lamenta. A partir del año 2000 fueron los nietos los que cogieron el testigo. Y comenzaron a tirar con más fuerza.

El proceso desde entonces ha sido largo, lleno de momentos “amargos”, también de otros “muy felices”, pero el 9 de abril de 2010 Olga logró completar el ciclo. Los restos de 81 personas fusiladas en Magallón, entre ellos su abuelo, fueron devueltos a sus familias. En aquella ceremonia, Olga se refirió a los nietos de los republicanos fusilados como “la primera generación sin miedo”.

Antonio Alcega Lázaro era cartero en Bureta (Zaragoza), regentaba un café, tenía tierras, algunas vacas y gestionaba también una fonda en Tudela (Navarra). “Siempre me han dicho que era un hombre muy emprendedor y que tenía una cultura fuera de lo común para la época y la zona rural en la que vivía”, recuerda Olga. “Era una persona de izquierdas, pensamos que pudo militar en Izquierda Republicana, pero no tenemos documentación que lo acredite”.

La Guardia Civil fue a buscar a Antonio cuando este estaba ordeñando a las vacas en el abrevadero de detrás de su casa. “No le dejaron entrar en casa. Le llevaron al Ayuntamiento y parece que ya salió de allí muy malherido”, relata Olga. En el informe forense que ha recuperado la familia se detalla la rotura de algunas costillas y otros golpes. “Al día siguiente ya estaba muerto. Una vecina vino a decírselo a casa a mi abuela. Mi padre acababa de cumplir 10 años”, amplía.

A partir de entonces, como ocurría en casa de todos los fusilados, “comenzó un duelo durísimo”. “Les quitaron todos sus bienes, las vacas, las tierras, las yeguas, la casa… Les incautaron todo. Mi abuela nunca cobró una pensión, nunca fue viuda. De vivir holgadamente mi padre tuvo que dejar de ir al colegio porque era hijo de un rojo”, recuerda la nieta de Antonio. Su abuela tuvo que aguantar los constantes robos y registros por parte de las autoridades franquistas. Le abrieron dos expedientes, uno de incautaciones y otro de responsabilidades políticas. A día de hoy, la Justicia nunca ha investigado si esta familia merece una recompensa por el robo de sus bienes.

Olga es otra de los testigos elegidos por Garzón para declarar en la causa de los crímenes del franquismo. Ante el Tribunal Supremo, asegura que volverá a dejar claro que fueron ellos, las víctimas, los que acudieron al magistrado en busca de justicia. “Quiero llegar hasta el final. Me gustaría saber quiénes y por qué mataron a mi abuelo. Los nietos de los asesinos no tienen la culpa, pero yo tengo derecho a saber”, afirma.

Esa necesidad de hacer justicia es también un homenaje a todas las viudas que, para evitar venganzas, se llevaron muchos secretos con ellas. “Mi abuela siempre me decía que los que habían matado a su marido eran una asesinos y que sus hijos no lo tenían que ser”, sentencia.

Pino Sosa. Hija de fusilado

Cuando la democracia todavía daba sus primeros pasos en España, Pino Sosa se atrevió a pedir en el pleno del Ayuntamiento de Arucas (Las Palmas), donde acababa de ser elegida concejala por el PSOE, que quería abrir el pozo de Llano de las brujas. ¿Por qué ese empeño? Sospechaba que allí yacía el cuerpo de su padre, José Sosa Déniz, también socialista, asesinado por las autoridades franquistas en la primavera de 1937. El pozo se abrió muchos años después, en 2008, y aparecieron los restos de diez personas. El padre de Pino no estaba entre ellos.

José Sosa Déniz era latero de profesión, estaba afiliado al PSOE y era el tesorero de esa formación en Arucas. Su hija Pino cuenta que su madre estaba embarazada de ella cuando lo detuvieron. Cuando nació fueron a verle a la cárcel hasta en tres ocasiones, pero sólo les dejaron verlo dos veces. Tenían que caminar 40 kilómetros para llegar a la prisión.

“El 10 de marzo de 1937 lo soltaron, los amigos le decían que se fuera, que en Arucas corría peligro. No quiso marcharse y, nueve días después, volvieron a por él”, recuerda Pino. Y esa vez sí fue la definitiva. La familia siempre sospechó que lo habían fusilado y arrojado al pozo de Llano de las brujas, pero la última exhumación demostró que no estaba allí. No obstante, Pino no pierde la ilusión de recuperar el cuerpo de su padre y asegura que en Arucas quedan otros tres “en los que se sabe que hay gente a la que fusilaron y tiraron allí”.

“Desde pequeña he estado buscando, queriendo saber más. Recuerdo que, cuando iba de paseo con mi madre, ella cogía un ramito de flores silvestres y las iba tirando a los pozos. Sabíamos y sabemos que a mi padre lo tiraron a alguno de ellos, pero era algo de lo que no se podía hablar. Aquí no hubo guerra, sino un represión tremenda. Todos tenían miedo de que se los llevaran…”, cuenta.

Pino también acudirá a declarar como testigo en el juicio a Garzón. Asegura que en el trabajo del magistrado tenía puesta la esperanza de encontrar a su padre para darle la sepultura que se merece y cerrar un capítulo de su historia. “Él comenzó a investigar porque nosotros se lo pedimos. Esto es importante”, sentencia.

Demanda del Fòrum per la Memòria del País Valencià contra l’estat espanyol en el Tribunal Europeu de Drets Humans d’Estrasburg. La denúncia és per genocidi i crims contra la humanitat durant el franquisme i per violació dels nostres drets fonamentals. La demanda ha estat admesa a tràmit

Gener 21st, 2012

www.forumperlamemoria.org   

facebook del Fòrum per la Memòria PV  

El Tribunal Constitucional espanyol no va admetre a tràmit un recurs d’empara presentat pel Fòrum per la Memòria del País Valencià, en relació amb el genocidi franquista i amb les 6 fosses comunes del Cementeri General de València. Aquestes fosses ocupen una superfície total de 41.020 m2 en les quals, des d’el dia 1 d’abril de 1939 fins el 31 de desembre de 1945, s’han pogut documentar 23.661 persones, totes elles hi llençades durant aquest periode.

Aquest Tribunal diu textualment “que no se ha acreditado la trascendencia constitucional del recurso”, malgrat no posar en dubte la realitat dels fets denunciats ja que especifica que “nada cabe decir sobre su verosimilitud”. En altres paraules i per si no restara prou clar –des de ja fa molts anys- que tot està lligat i ben lligat.

Tancades les portes de l’ordenament jurídic espanyol, el Fòrum ha presentat una denúncia davant el Tribunal Europeu de Drets Humans d’Estrasburg. Considerem que si l’Estat Espanyol nega als seus ciutadans la recerca, aclariment i reparació dels crims de la dictadura, és la nostra obligació moral insistir en la seua denúncia, exigir la veritat i demanar justícia i memòria.

Quan drets bàsics, com ara el d’informació, són conculcats per part d’un sistema polític i judicial, hereu de les trames de la dictadura, n’hi ha quelcom més que una simple voluntat d’ocultació. N’hi ha també, cap pensar, una complicitat última amb els fets que denunciem, una seqüència lògica de responsabilitat per part d’aquest estat dit de Dret amb el règim anterior, una naturalesa heretada o, sense més, continuista de l’estructura de poder franquista.

Es tracta d’una simple qüestió de Drets Humans. L’Estat Espanyol no sembla ser sensible a allò tan elemental com l’existència de nombroses fosses comunes escampades per tot el territori, repletes de persones víctimes de la repressió general, afussellades, estrangulades, ofegades, apallissades o mortes sota les terribles condicions socials que va imposar la dictadura durant tots els anys en què va oprimir la població que havia perdut la guerra.